lunes, 30 de noviembre de 2015

ALDEMARO ROMERO Y LA CAMPAÑA PRESIDENCIAL DE CARLOS ANDRES PEREZ

La ola marina

Swing -1


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Eleazar López Contreras

eleazarlopezc9@gmail.com
Eleazar López-Contreras
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Durante la campaña presidencial de 1978, Aldemaro Romero tuvo la idea de que el presidente Carlos Andrés Pérez invitara a Venezuela a un grupo de artistas para que sirvieran de aval indirecto al candidato de su partido. Para ello contactó a Simón Díaz. Éste, a su vez, le planteó la idea al entonces ministro de Información, Celestino Armas, quien inmediatamente logró la aprobación presidencial de la idea. Fue así como vinieron a Venezuela, con todos los gastos pagados, una serie de estrellas de la música popular latinoamericana que fueron condecorados en La Casona por el Presidente. Esos artistas, a su vez, fueron agasajados por Aldemaro en la sede de la empresa Teclados de Venezuela en El Rosal. Entre estos se encontraban Pérez Prado, Chico O’Farrill, Atahualpa Yupanqui, Lucho Gatica, Bobby Capó, Libertad Lamarque, Pedro Vargas, María Victoria, Leo Marini, Ruth Fernández y muchísimos otros más, todos de primerísima línea. (Edmundo Ros pudo no viajar desde Londres, pero vino luego pagándose su propio boleto, cuyo importe, que ofrecieron devolverle, nunca le fue reembolsado). De los mencionados, los que primeros que habían visitado Venezuela fueron Pedro Vargas, Libertad Lamarque, Bobby Capó y Ruth Fernández, en ese orden.
Tal vez el nombre de Ruth Fernández no sea conocido de muchos, pero era fue una estrella en su tiempo. Vino a Venezuela con la famosa orquesta de Mingo and his Whoopee Kids, que había sido la que se presentaba en el Roof Garden, antes de cederle el puesto a la Billo’s Happy Boys, que debutó el 31 de diciembre de 1937. Mingo regresaría a Caracas en otras oportunidades, como lo hizo en 1947, presentándose en Radio Cultura al lado de la Casino de la Playa. Su hit más contundente en Caracas fueLa ola marina, que lo había sido de la orquesta de los Hermanos Palau y que ahora cantaba Ruth Fernández.
Esta cantante, que regresó a Venezuela como invitada especial al I Festival de Onda Nueva en 1973, fue la primera mujer afro-puertorriqueña en tener una carrera exitosa en el mundo de la música cantada, obteniendo éxito en eliminar barreras y estereotipos que existían hacia la raza negra. Su primera grabación (mucho antes de que existiera Celia Cruz), la realizó en 1941 para el sello Columbia, cantando el tema Cuando vuelvas de su coterránea Myrta Silva, quien a su vez, en los cuarenta, se presentó en Venezuela al lado de la orquesta de Rafael Minaya, anunciándose como “el ciclón de Puerto Rico”. Esa presentación tuvo lugar en el Deauveille, en Chacaíto, Caracas.
Curiosamente, Ruth Fernández fue la primera mujer que cantó en una orquesta puertorriqueña (con Mingo), la primera mujer puertorriqueña que cantó música popular en el Metropolitan Opera House de Nueva York, la primera mujer latina que cantó música romántica en los países bajos (con éxito particularmente notable en Noruega) y la primera mujer latina que grabó discos con una banda estadounidense, lo cual hizo en un álbum con la Orquesta Panamericana (bajo la dirección de Lito Peña). En ese disco, mucho antes de que Cortijo y su Combo asumiera ese ritmo, la cantante interpretó música folklórica puertorriqueña, incluyendo en ese disco la bomba ¡Ay, qué rica es!
En su mejor momento, en la posguerra, sus interpretaciones en Estados Unidos eran transmitidas de costa a costa bajo su contrato con la cadena radial CBS. Ella también se presentó en el famoso Carnegie Hall de Nueva York (donde Simón Díaz también llegaría a cantar), esto además de haberse presentado en Europa y en el Caribe, lo cual incluía varias actuaciones en Venezuela.
Hacia 1944, cuando se presentó en Caracas con Mingo y sus Whoopee Kids, tuvo problemas. El contrato era por seis semanas y cuando quisieron extenderlo les fue negada la visa a la orquesta con sus cantantes (el otro era llamado Tobin). Durante ese lapso, amparados por su lema “la orquesta que complace”, Mingo y sus muchachos se habían presentado con gran éxito en los carnavales del Star Light del hotel Madrid (de Cipreses a Velázquez). Eran tiempos en que se insistía que iba a temblar en Caracas, por lo que Ruth se asustó mucho cuando un disfraz de dominó, mientras ella cantaba Linda mujer(entonces un éxito del pianista Noro Morales y Xavier Cugat), tiró un papelito a la orquesta que decía: “Salgan de Venezuela porque mañana hay terremoto y va a pasar algo muy malo”. Esto asustó mucho a la cantante, pero llegó el día siguiente y no pasó nada, lo cual sí ocurrió cuando se les venció el contrato y no se les extendió la visa.
Entonces aparecieron en escena Pierre René Deloffre y su abogado Mario Ortega, quien ofreció arreglarles el problema de la visa para que se presentaran en su cabaret Longchamps-Trocadero. Lo que hizo Ortega, que era muy astuto, fue irse a Radio Tropical y ofrecerle la orquesta gratis, en transmisión directa desde el Longchamps durante dos semanas. “¿Cómo es la vaina?”, preguntó R.H. Manzanilla, director de la emisora. “Tú corres con los gastos de transmisión y le das a Deloffre la mitad de todas las cuñas que consigas, en exclusiva, durante esos catorce días”. A eso añadió: “Eso sí, tú te encargas del permiso de transmisión con el Ministerio del Trabajo y Comunicaciones para la transmisión directa”.
El Ministerio dio el permiso y, sin propaganda previa, comenzaron las transmisiones en directo desde el Longchamps. Entonces se presentaron las autoridades del Ministerio del Interior: “Esa orquesta no tiene permiso para actuar en el país”, dijeron los funcionarios. Deloffre mostró la autorización del otro ministerio. Entonces recalcó el abogado Ortega: “Tiene permiso del Ministerio del Trabajo y Comunicaciones para actuar por Radio Tropical en transmisión a control remoto y eso es lo que estamos haciendo”.
Los funcionarios de retiraron a consultar y regresaron la noche siguiente, en horas en que su abogado no estaba presente. Precisamente, cuando tocaban La ola marina, se subieron tres tipos a la tarima y uno de ellos sacó un oficio: “¡Se acabó la música! ¡Toda la orquesta está detenida!”.
Asustado, Deloffre preguntó: “¿Y adónde los llevan, para el Cuartel de Las Monjas (que era el Cuartel de Policía)?”. “Pa’l Obispo”, fue la seca respuesta; “Y usted también está preso”. “¿Puedo llevar dos botellas de Oporto?”, preguntó Deloffre asustado. “Lleve lo que quiera y también traiga una ropita porque el ministro del Interior está indignado. La única que no va a la cárcel es Ruth Fernández. Hay orden de dejarla detenida en el hotel Madrid”. “Está bien, señor, pero permita despedirme de la clientela”, dijo Deloffre y anunció: “Señores, no ha pasado nada. Se trata de problemas legales que ya solucionaremos. Que se diviertan y sigan bailando no con la Mingo, sino con la Orquesta Swing Time”.
Los hermanos Sabal (que habían traído la orquesta de Mingo y Billo al Roof Garden en 1937), quienes eran los contratantes originales de la orquesta puertorriqueña para el Star Light, hicieron gestiones para que ésta pudiera salir del país. El doctor Mario Ortega logró la liberación de Deloffre, quien rehusó salir libre, diciéndole a su abogado: “Yo sólo salgo con los músicos. Son muy buenos muchachos y aquí nos divertimos mucho”. En realidad, a Deloffre le llevaron algunas botellas de Oporto adicionales y unas cuantas botellas de ron, con lo cual armaron la fiesta en el Obispo, improvisando música que, por supuesto, incluía La ola marina. Mientras tanto, la cantante tenía un policía en la puerta de su habitación en el hotel Madrid y no podía salir.
Cuando todos salieron en libertad se fueron a celebrar al Longchamps, todos menos Ruth Fernández, que estaba fúrica con Deloffre, quien le envió un ramo de flores y un ejemplar del libro de moda, la famosa novela Currito de la cruz de Alejandro Pérez Lujín. Pero eso no contentó a la cantante, quien se fue brava de Venezuela, pero que siguió cantando: Mira la ola marina/mira la vuelta que da/Yo tengo un motor que camina pa’lante/yo tengo un motor que camina pa’atrás

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