sábado, 29 de agosto de 2009

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Venezuela en blanco y negro


El Proyecto de la Ley de Educación aprobada en la Asamblea Nacional, por imposición directa de Hugo Chávez; vino a significar la gota que rebasó el vaso y marcó la división irreconciliable entre el gobierno y la clara mayoría de los venezolanos. Hoy tenemos una Venezuela en blanco y negro. No es suficiente, con hablar de escenarios distintos de quienes están de este lado o del otro; los llamados niní, los sancocheros y playeros, simplemente pasarán a formar parte de los ausentes, ante los presagios fatídicos que se ciernen sobre el país; pero con inclinaciones timoratas, que sólo benefician la política del oprobio.

Chávez sigue jugando a la distancia, entre el disfraz de la democracia y la dictadura de su objetivo. Pero mientras se apoltrona a sus anchas en el dominio absoluto de los espacios y la sumisión sin reserva de esos entornos que él tiene arrodillados, pero sin garantía de lealtad; su visión estará guiada sobre un propósito muy definido: aplastar la disidencia. Quien no lo entienda así, corre el riesgo de bajar la guardia, no pudiera darle pelea al dictador con las armas de la resistencia civil, contemplada en esa Constitución que con tanta euforia pregonamos a diario.

Sería una quimera, siquiera imaginar hoy por hoy, que con el cruce de líneas que colocan al gobierno por debajo de la oposición, fuera razón suficiente para darnos aires triunfalistas, ignorando los riesgos frente a un tigre herido. Si queremos que este Chávez acorralado por la opinión popular y atrapado en sus errores, retome el oxígeno perdido, proporcionémosle tribuna con el Referéndum Abrogatorio propuesto, desechando la confrontación que se ha venido manifestando en toda la sociedad civil, contra su perniciosa Ley de Educación.

La lucha es frontal. El país está en blanco y negro. No hay entendimiento, diálogo ni acuerdo posible. Chávez gana, si el 16 de septiembre se inician las clases; pero pudiera recibir tremendo revolcón, si maestros, padres y representantes, agrupados en las escuelas públicas, privadas y católicas, se disponen a impedir que esta Ley, convierta a sus hijos en instrumento de esa mente enferma, que busca por todos los medios de la perversión, intimidar y penalizar la protesta, para hacer posible la implantación de su proyecto totalitario.

Con la Ley de Educación comunista, se limita el pensamiento crítico de los venezolanos; se sepulta por completo y a muy corto plazo la libertad de expresión, amenazada y perseguida con brutal ensañamiento. El poder armado lo tiene el régimen, pero los padres y representantes en las 25.000 escuelas del país, tienen la fuerza moral que les da el amor por sus hijos; y el peso legal de la resistencia, amparado en el artículo 350 de la Constitución, para desconocer la autoridad nefasta que con propósitos malsanos, quiere imponer el autócrata.

Los tiempos son de truenos y relámpagos, que anuncian de todo menos tranquilidad. Habrá que preguntarse si esa gente que marchó de manera pacífica y fue agredida tan salvajemente por los esbirros del régimen, llevarán sus hijos a los colegios, para que un descarriado en el poder, disponga cuál habrá de ser su futuro.

Se agotó la espera del líder, los sueños en un Mesías. Líder es cada uno de los venezolanos, llámese empresario, mujer y hombre de faena diaria o humilde viviente. La crisis es pareja y le llegará a cada quien, si nos conformamos con resignarnos a los resultados de esa llegada. Sólo en nuestras manos está la salvación de la República

miércoles, 19 de agosto de 2009

EL TCNEL CHAVEZ CALIENTA LA CALLE Y SU CAIDA

Para hablar en la jerga de béisbol, deporte que tanto apasiona al Presidente, podemos afirmar que de un tiempo a esta parte el comandante Chávez perdió el home. Es decir, que sus políticas estratégicas que antes dejaban boquiabiertos y descontrolados a las máximas figuras de los partidos tradicionales y novicios, a la sociedad civil, en fin, a todos, por su aparente preclara “inteligencia” hoy día consideramos que el presidente Chávez está lanzando puro piconazos. Dándole mucho trabajo al catcher para retener los bolazos de un pitcher que traspapeló la zona de strike. De manera que, al contrario de lo que muchos piensan, la aprobación de la nueva ley que regula la materia educativa es una excelente oportunidad para el sector democrático del país, es única, bajada del cielo, asimismo. ¿Por qué es así? Sencillamente porque ahora le sobran razones y motivaciones para que los venezolanos se manifiesten en la calle. El jefe del Estado le hizo el milagro a la sociedad civil que se desgañitaba para que las voces disidentes se revelaran precisamente allí, en la calle, fuera de las cuatro paredes y le estrujaran en la cara sus errores, reclamaran sus derechos y desaprobaran sus despotismos displicentes. Este punto es el más álgido, me refiero al tema de la educación, la más sensible que todas las demás leyes que se han aprobado hasta ahora. Incluso, más, bastante más, que la ley orgánica electoral, aunque por supuesto menos grave desde el punto de vista político que aquella y por eso mismo alerto que se le preste mucha atención, mucho cuidado, ojo, con la cuestión electoral. El Presidente ciertamente que no da pie con bola cuando piensa que apurando el paso porque las circunstancias actuales no les favorecen, cuando por primera vez en tanto tiempo está en franca minoría, con un discurso echo jirones, descocido, entonces él considera de manera obtusa que este es el mejor momento para bajarle el volumen a las radios. Construir una fábrica de leyes al estilo cubano, amedrentar, intimidar y radicalizarse con el grupo que todavía le acompañan. Decía más arriba que suscribir esa ley de esa manera, un poco a lo Jalisco, es un craso error ya que a partir de ahora, precisamente desde el mismo momento en que la Asamblea Nacional la aprueba y el Presidente le pone el ejecútese, se abre para la oposición la gran oportunidad de su vida, lo que venía buscando desde hacía tiempo y no encontraba o no sabía como lograrlo. Nada más y nada menos que la oportunidad de gozar del respaldo irrestricto, incondicional, patria o muerte de varios millones de estudiantes, además de varias centenas de miles de padres y representantes, asimismo de varias decenas de miles de maestros y profesores. Del mismo modo de un altísimo número de la sociedad civil, incluyendo allí mismo una buena lista de compatriotas afectivamente próximos al movimiento socialista chavista. Los sectores democráticos tienen garantizados varios meses incesantes de protestas, de manifestaciones, de críticas y censuras al gobierno. Las calles serán un hervidero en mayor o menor grado según el cocimiento. Mientras tanto el Gobierno seguirá con su ineficiencia, continuarán aumentando los asesinatos, el hampa campeará, acosará la inflación, el desempleo engordará aún más y la corrupción, el raterismo, el bandidaje de las pirañas rojas se hinchará como el montón. Es muy probable entonces, ante esta situación imparable de alto malestar que se está generando como efecto de la puesta en marcha de la ley de educación, que en su desespero por buscar la manera de apagar ese mechurrio retomen de nuevo la lista de las 200 radios que están en desventura y resuelvan apagar unas cuantas más de ellas con la idea de ver como se quitan de encima ese soberano paquete en que se enterraron.

ALMIRANTE AGUSTIN ARMARIO

Agustín Armario, “infatigable marino emancipador”
Eumenes Fuguet Borregales (*)
eumenes7@gmail.com
El 14 de agosto de 1833 falleció en Cumaná Agustín Armario, oficial del ejército libertador, constituyó junto a los generales Bartolomé Salóm y Juan José Flores, la máxima representación de los tantos porteños civiles y militares que se destacaron en la gesta emancipadora. De este veterano lobo de mar no se tiene fecha exacta de su nacimiento; hijo de Don Agustín Armario y Agustina María González; pasó sus primeros años en el terruño natal, obteniendo rápidamente los conocimientos elementales de la vida en la mar. El eco de 19 de abril de 1810 retumba en Puerto Cabello el 21 de ese glorioso mes, motivando a varios jóvenes incorporarse en el incipiente ejército. Le correspondió a Agustín Armario patrullar y combatir durante los primeros meses de 1811 en las costas centrales; experiencia que le permitió ser enviado a Cumaná para organizar una flota sutil (embarcaciones ligeras artilladas), que una vez en las bocas del delta, combatieron en 1812 a las ordenes del capitán Felipe Santiago Estéves contra la flotilla realista controladora de la navegación por el Orinoco, obteniendo triunfo el 25 de febrero en Macareo y derrota en Sorondo el 26 de marzo. Armario se traslada a Trinidad para incorporarse en Chacachacare, islote perteneciente a esa isla, donde la familia Mariño poseía siembras de cacao, al grupo de los cuarenta y cinco jóvenes que luego de redactar su documento de compromiso emancipador iniciaron la expedición hacia el oriente venezolano la noche del 11 de enero; el valeroso grupo estaba comandado por el margariteño Santiago Mariño, se encontraban igualmente Bermúdez y Piar. Actividad exitosa que le permitió ocupar Guiria el 13 de enero, Maturín el 11 de abril y Aragua de Barcelona el 8 de mayo; triunfando de nuevo en Maturín el 25 de mayo. El 23 de julio toman Cumaná y el 19 de agosto Barcelona. Con el grado de capitán de fragata Armario Gobernador de Maturín en septiembre de 1812, estará en las acciones defensivas de la ciudad contra los ataques de Domingo Monteverde; retirado éste jefe realista le corresponderá luchar contra Boves quien muere en el combate de Urica el 5 de diciembre de 1814. Durante 1815 ejecuta operaciones de guerrilla en los llanos orientales y riberas del Orinoco. Estará presente en la ejecución de la conocida “Retirada de los Seiscientos” comandada por el general escocés Gregorio Mac Gregor, jalonada de triunfos. Armario se incorpora a las ordenes de éste jefe, combatiendo en Quebrada Honda el 2 de agosto de 1816, Alacrán el 6 de septiembre y a las ordenes de Piar luchará en Juncal el 27 de septiembre. El 19 de enero de 1817, acompañará a Mariño en la acción destinada a tomar Cumaná, procediendo luego a reforzar al Libertador en la defensa de la Casa Fuerte de Barcelona contra las embestidas de Pascual del Real. Estará con el cuerpo de oficiales del margariteño Antonio Díaz empeñado en atacar el 4 de marzo de 1817 el Morro de Barcelona. El 24 de mayo de 1817 nuestro biografiado con una pequeña flota, ataca y ocupa la isla Fajardo, capturando flecheras, armas y equipo. El Libertador encontrándose en las acciones finales en la operaciones destinadas a conquistar la rica e importante región de Guayana, dispone que Armario bajo las ordenes de Juan Bautista Arismendi se encargue en el sitio de San Miguel a orillas del Orinoco de la construcción de flecheras para reforzar la flota del Almirante curazoleño Luís Brión próximo a llegar procedente de Margarita, y luego combatir para aniquilar la flota realista el 3 de agosto de 1817 en el combate del Cabrián, permitiendo la liberación de Guayana y la libre navegación por el “río Padre”; Armario utilizó para la construcción y operación de las embarcaciones a los indios caribes. Su infatigable labor le es reconocida por Bolívar el 14 de febrero de 1819 con el ascenso a coronel de infantería, designándole Comandante General de las Misiones del Caroní en relevo del sacerdote y general José Félix Blanco. No pudo estar presente en la cita de Carabobo por encontrarse sitiando Cumaná con quinientos soldados al coronel realista José Caturla; liberada el 16 de octubre de 1821 por el impetuoso general José Francisco Bermúdez. Este hijo porteño contrae matrimonio en “la primogénita” el 7 de febrero de 1822 con Manuela de la Cova Alcalá procreando tres hijos. Con el grado de capitán de navío recibe la designación de Comandante General Interino del Primer Departamento de la Marina. Este lobo de mar es ascendido el 17 de mayo de 1823 a general de brigada de la mar, hoy equivalente a contralmirante. Será enviado a Puerto Cabello como Comandante del Primero y Segundo Departamento de Marina. Después de la independencia, Armario no escapa de los cambios políticos que fracturaba la unidad de los venezolanos a causa de los caudillos que pretendían imponer su autoridad y protagonismo. En 1830 es designado Senador por Cumaná ante el Congreso que se reunió en Valencia. Poseía la valiosa condecoración “Orden de los Libertadores” con la denominación de “Benemérito”. Falleció en Cumaná el 14 de agosto de 1833, sus restos se encuentran en el cementerio de la iglesia de Santa Inés, en la espera de su ingreso al Panteón Nacional. La principal Base Naval del país y algunas instituciones educativas llevan con honra su esclarecido nombre