24 febrero 2014
24.02.2014
12:48 PM
12:48 PM
Dos trabajos periodísticos publicados por El Universal este domingo 23 de febrero, que vale la pena reiterarlos para que le gente los busque en el.universal.com o en la edición impresa y entienda de qué se trata este juego perverso, si acaso no lo han hecho ya, en el que los hermanitos criminales del Caribe, Fidel y Raúl Castro quieren imponer su ley usando a sus cipayos venezolanos.
Tomamos algunos párrafos de la nota firmada por Thábata Molina, titulada así: Cicpc identificó a implicados en muerte de Bassil Dacosta. Sigue un sumario: Un escolta del ministro Rodríguez Torres y su asistente entre los sindicados.
La División Contra Homicidios del Cicpc logró identificar a los cinco implicados en el homicidio de Bassil Alejandro Dacosta Frías (24), quien murió el 12 de febrero tras recibir un tiro en la cabeza en la esquina de Tracabordo, después de participar en una manifestación.
Según un documento de la policía científica, las personas implicadas fueron identificadas como José Miguel Domínguez Ramírez (34), alias "Miguelito"; José Giovanni Valladares López (29); Edgar José Lara Gómez (42); Andry Joswua Jaspe López (25), y Jonathan José Rodríguez Duarte, de 40 años.
A estas personas también se las señala de causar las heridas a Neixer Gabriel Arellano Sierra (18), primo de Dacosta; y a Nicolás Fidel Yánez Parasole, de 20 años.
Aunque en el mismo tiroteo fue asesinado Juan Montoya, coordinador del Secretariado Revolucionario de Venezuela que agrupa a colectivos de la Gran Caracas y el presidente Nicolás Maduro indicó que a él lo habían matado con la misma arma que a Dacosta, en este expediente no se hace ninguna referencia a su asesinato.
La policía científica identificó a los implicados gracias a los registros fotográficos y de video aportados por los medios de comunicación testigos del tiroteo, y las cámaras de seguridad de algunos edificios de la zona donde ocurrieron los hechos.
Mediante estas investigaciones se determinó que Jonathan José Rodríguez Duarte, de 40 años, fue una de las personas captadas por las cámaras disparando. Entre las evidencias colectadas por la policía científica y que lo incriminan está una pistola Glock 17, calibre 9 mm, serial LVH714; otra pistola Glock 19, calibre 9 mm, serial GNN416; una camisa manga corta blanca; un pantalón verde, marca 5.11 Tactical Series; un bolso marrón y un par de lentes de sol marca 5.11 Tactical Serie (que se presume era la ropa que cargaba el día del suceso); carnet del Ejército venezolano con su nombre; credencial del despacho del Ministerio de Relaciones Interiores Justicia y Paz a su nombre, con el cargo de Asistente del ministro, con fecha de vencimiento del 26-08-2015 y tres portes de arma emitidos por la Dirección de Armas y Explosivos.
En el caso de Andry Joswa Jaspe López (25), las evidencias que lo incriminan son una pistola marca Beretta, modelo PX4 Storm, serial PX3928L; pantalón de Jean negro, marca Wrangler, talla 34; chaqueta negra, un par de zapatos y unos lentes de sol Oakley; carnet de la PNB con la jerarquía de oficial y otro del despacho del Ministerio de Relaciones Interiores, que lo acredita como escolta del ministro Miguel Rodríguez Torres, con fecha de vencimiento del 11-09-2014, y una moto Suzuki DR-650. Antes de identificar a estas personas, la policía científica hizo tres inspecciones entre esquinas de Monroy, Tracabordo y Ferrenquín.
En el expediente no se menciona que Rodríguez Duarte supuestamente es funcionario del Servicio Bolivariano de Inteligencia y que el día de los hechos había en la zona otros funcionarios de ese cuerpo policial disparando contra un grupo de manifestantes que llegó a la Fiscalía General, en la avenida Universidad, tal como se aprecia en videos que han circulado por las redes sociales y los medios de comunicación.
Expediente, firmado por Joseph Poliszuk y Francisco Olivares titulado Fue una encerrona, arroja más claves:
No bastaron los perdigones ni las lacrimógenas; ni siquiera los proyectiles de pistolas 9 milímetros. Varios videos inéditos confirman lo que algunos testigos ya habían advertido desde la misma tarde del 12 de febrero: ese día el Servicio Bolivariano de Inteligencia Nacional disparó otro tipo de balas cuyos casquillos fueron recogidos por los mismos funcionarios que accionaron las armas.
Además de las imágenes que han circulado en las redes sociales y la Web, una serie de testigos empiezan a filtrar nuevos documentos, que muestran a efectivos de la policía política apretando el gatillo de escopetas de las que en la noche ya no quedaban evidencias. Algunos funcionarios incluso se agacharon a recogerlas en medio de la misma contienda en la que murieron un joven que protestaba y el líder de uno de los colectivos que acompañan al Gobierno.
La Candelaria recibió el 12 de febrero a una masa de jóvenes que levantaban pancartas a favor de la liberación de los estudiantes detenidos en el Táchira, pero a las 2:30 de la tarde la protesta tomó visos de batalla. Desde entonces Venezuela es un polvorín.
"Fue una encerrona", relata un vecino. Los estudiantes forzaron a los colectivos a replegarse y en el forcejeo de las piedras y las botellas, subieron una cuadra desde la avenida Universidad hasta la esquina de Tracabordo, donde se vieron rodeados de cordones militares que impedían la salida por cualquiera de las esquinas de los alrededores.
Quienes rebobinan la película les parece extraño que la única barrera policial que desapareció fue la que permitió que un grupo de los manifestantes entrara al callejón donde finalmente cayeron las dos víctimas. Los efectivos de la Policía Nacional que habían estado impidiendo que los jóvenes pasaran de la avenida Universidad recibieron la orden de irse y minutos después de que se les viera descansando en la calle Este 2, aparecieron colectivos armados acompañados de efectivos del Sebin.
Esta historia fue reconstruida con relatos anónimos sin nombres ni apellidos. Nadie quiere exponerse, pero más de 20 testimonios coinciden en que lo del 12 de febrero fue una suerte de emboscada en la que si bien hubo un grupo de estudiantes que lanzaron piedras, encontraron pelotones que dispararon desde varios puntos.
Los impactos de bala de dos centímetros de ancho, que hay en la sede de Fundacaracas, son la mejor prueba de que 200 años después de la Batalla de la Victoria, los estudiantes que conmemoraban el Día de la Juventud encontraron otra contienda en la parroquia La Candelaria.
Solo en la fachada de ese organismo hay 10 impactos de bala, que coinciden con la posición de los mismos funcionarios que en las redes sociales aparecieron disparando al pie de los edificios Orlando y Acosta Ferro VI, desde la calle Sur 11 a la avenida Universidad, donde inicialmente se encontraban los estudiantes.
Esos funcionarios disparaban más abajo y a espaldas de la esquina de Tracabordo, por lo que la bala que mató al joven Bassil Dacosta, de 23 años, tuvo que salir de otro punto. Más que una batalla entre dos bandos, fue una refriega de piedras contra balas.
Cuatro días después del escándalo, Maduro respondió que esos funcionarios nunca debieron estar en lo que terminó como la escena del crimen. "Yo mandé a acuartelar al Sebin en la madrugada", dijo el domingo pasado, y el martes terminó destituyendo al director del organismo, Manuel Bernal, quien será sucedido por el mayor general Gustavo González López.
Este viernes, por su parte, sugirió que se trataba de una conspiración dentro de su propio gobierno. "Parece que compraron a algunos funcionarios, cuidado con los infiltrados", dijo. "Están detenidos parte de los involucrados que usaron armas, los que son funcionarios públicos los entregue inmediatamente".
La versión oficial indica que el alto Gobierno nada tiene que ver con esas acciones, pero sea como sea varios de esos funcionarios igual no estaban obligados a respetar el acuartelamiento, porque eran escoltas de altos funcionarios. Es lo que cantan dentro del propio Sebin y también los uniformes que vestían.
Nota final: Aun en retirada y con el herido en hombros, el Sebin siguió disparando. Las cámaras de los alrededores también grabaron la manera como los efectivos se agachaban durante y después de la contienda, para no dejar constancia de las balas. A las 8:00 pm todavía había policías que montaban guardia para supervisar que ni siquiera quedaran rastros de la sangre derramada.
Ambas notas son versiones. Pero además de su valor periodístico, representan un valioso aporte para encontrar la verdad. Si es que quieren. Maduro y los próceres tienen la palabra.
Tomamos algunos párrafos de la nota firmada por Thábata Molina, titulada así: Cicpc identificó a implicados en muerte de Bassil Dacosta. Sigue un sumario: Un escolta del ministro Rodríguez Torres y su asistente entre los sindicados.
La División Contra Homicidios del Cicpc logró identificar a los cinco implicados en el homicidio de Bassil Alejandro Dacosta Frías (24), quien murió el 12 de febrero tras recibir un tiro en la cabeza en la esquina de Tracabordo, después de participar en una manifestación.
Según un documento de la policía científica, las personas implicadas fueron identificadas como José Miguel Domínguez Ramírez (34), alias "Miguelito"; José Giovanni Valladares López (29); Edgar José Lara Gómez (42); Andry Joswua Jaspe López (25), y Jonathan José Rodríguez Duarte, de 40 años.
A estas personas también se las señala de causar las heridas a Neixer Gabriel Arellano Sierra (18), primo de Dacosta; y a Nicolás Fidel Yánez Parasole, de 20 años.
Aunque en el mismo tiroteo fue asesinado Juan Montoya, coordinador del Secretariado Revolucionario de Venezuela que agrupa a colectivos de la Gran Caracas y el presidente Nicolás Maduro indicó que a él lo habían matado con la misma arma que a Dacosta, en este expediente no se hace ninguna referencia a su asesinato.
La policía científica identificó a los implicados gracias a los registros fotográficos y de video aportados por los medios de comunicación testigos del tiroteo, y las cámaras de seguridad de algunos edificios de la zona donde ocurrieron los hechos.
Mediante estas investigaciones se determinó que Jonathan José Rodríguez Duarte, de 40 años, fue una de las personas captadas por las cámaras disparando. Entre las evidencias colectadas por la policía científica y que lo incriminan está una pistola Glock 17, calibre 9 mm, serial LVH714; otra pistola Glock 19, calibre 9 mm, serial GNN416; una camisa manga corta blanca; un pantalón verde, marca 5.11 Tactical Series; un bolso marrón y un par de lentes de sol marca 5.11 Tactical Serie (que se presume era la ropa que cargaba el día del suceso); carnet del Ejército venezolano con su nombre; credencial del despacho del Ministerio de Relaciones Interiores Justicia y Paz a su nombre, con el cargo de Asistente del ministro, con fecha de vencimiento del 26-08-2015 y tres portes de arma emitidos por la Dirección de Armas y Explosivos.
En el caso de Andry Joswa Jaspe López (25), las evidencias que lo incriminan son una pistola marca Beretta, modelo PX4 Storm, serial PX3928L; pantalón de Jean negro, marca Wrangler, talla 34; chaqueta negra, un par de zapatos y unos lentes de sol Oakley; carnet de la PNB con la jerarquía de oficial y otro del despacho del Ministerio de Relaciones Interiores, que lo acredita como escolta del ministro Miguel Rodríguez Torres, con fecha de vencimiento del 11-09-2014, y una moto Suzuki DR-650. Antes de identificar a estas personas, la policía científica hizo tres inspecciones entre esquinas de Monroy, Tracabordo y Ferrenquín.
En el expediente no se menciona que Rodríguez Duarte supuestamente es funcionario del Servicio Bolivariano de Inteligencia y que el día de los hechos había en la zona otros funcionarios de ese cuerpo policial disparando contra un grupo de manifestantes que llegó a la Fiscalía General, en la avenida Universidad, tal como se aprecia en videos que han circulado por las redes sociales y los medios de comunicación.
Expediente, firmado por Joseph Poliszuk y Francisco Olivares titulado Fue una encerrona, arroja más claves:
No bastaron los perdigones ni las lacrimógenas; ni siquiera los proyectiles de pistolas 9 milímetros. Varios videos inéditos confirman lo que algunos testigos ya habían advertido desde la misma tarde del 12 de febrero: ese día el Servicio Bolivariano de Inteligencia Nacional disparó otro tipo de balas cuyos casquillos fueron recogidos por los mismos funcionarios que accionaron las armas.
Además de las imágenes que han circulado en las redes sociales y la Web, una serie de testigos empiezan a filtrar nuevos documentos, que muestran a efectivos de la policía política apretando el gatillo de escopetas de las que en la noche ya no quedaban evidencias. Algunos funcionarios incluso se agacharon a recogerlas en medio de la misma contienda en la que murieron un joven que protestaba y el líder de uno de los colectivos que acompañan al Gobierno.
La Candelaria recibió el 12 de febrero a una masa de jóvenes que levantaban pancartas a favor de la liberación de los estudiantes detenidos en el Táchira, pero a las 2:30 de la tarde la protesta tomó visos de batalla. Desde entonces Venezuela es un polvorín.
"Fue una encerrona", relata un vecino. Los estudiantes forzaron a los colectivos a replegarse y en el forcejeo de las piedras y las botellas, subieron una cuadra desde la avenida Universidad hasta la esquina de Tracabordo, donde se vieron rodeados de cordones militares que impedían la salida por cualquiera de las esquinas de los alrededores.
Quienes rebobinan la película les parece extraño que la única barrera policial que desapareció fue la que permitió que un grupo de los manifestantes entrara al callejón donde finalmente cayeron las dos víctimas. Los efectivos de la Policía Nacional que habían estado impidiendo que los jóvenes pasaran de la avenida Universidad recibieron la orden de irse y minutos después de que se les viera descansando en la calle Este 2, aparecieron colectivos armados acompañados de efectivos del Sebin.
Esta historia fue reconstruida con relatos anónimos sin nombres ni apellidos. Nadie quiere exponerse, pero más de 20 testimonios coinciden en que lo del 12 de febrero fue una suerte de emboscada en la que si bien hubo un grupo de estudiantes que lanzaron piedras, encontraron pelotones que dispararon desde varios puntos.
Los impactos de bala de dos centímetros de ancho, que hay en la sede de Fundacaracas, son la mejor prueba de que 200 años después de la Batalla de la Victoria, los estudiantes que conmemoraban el Día de la Juventud encontraron otra contienda en la parroquia La Candelaria.
Solo en la fachada de ese organismo hay 10 impactos de bala, que coinciden con la posición de los mismos funcionarios que en las redes sociales aparecieron disparando al pie de los edificios Orlando y Acosta Ferro VI, desde la calle Sur 11 a la avenida Universidad, donde inicialmente se encontraban los estudiantes.
Esos funcionarios disparaban más abajo y a espaldas de la esquina de Tracabordo, por lo que la bala que mató al joven Bassil Dacosta, de 23 años, tuvo que salir de otro punto. Más que una batalla entre dos bandos, fue una refriega de piedras contra balas.
Cuatro días después del escándalo, Maduro respondió que esos funcionarios nunca debieron estar en lo que terminó como la escena del crimen. "Yo mandé a acuartelar al Sebin en la madrugada", dijo el domingo pasado, y el martes terminó destituyendo al director del organismo, Manuel Bernal, quien será sucedido por el mayor general Gustavo González López.
Este viernes, por su parte, sugirió que se trataba de una conspiración dentro de su propio gobierno. "Parece que compraron a algunos funcionarios, cuidado con los infiltrados", dijo. "Están detenidos parte de los involucrados que usaron armas, los que son funcionarios públicos los entregue inmediatamente".
La versión oficial indica que el alto Gobierno nada tiene que ver con esas acciones, pero sea como sea varios de esos funcionarios igual no estaban obligados a respetar el acuartelamiento, porque eran escoltas de altos funcionarios. Es lo que cantan dentro del propio Sebin y también los uniformes que vestían.
Nota final: Aun en retirada y con el herido en hombros, el Sebin siguió disparando. Las cámaras de los alrededores también grabaron la manera como los efectivos se agachaban durante y después de la contienda, para no dejar constancia de las balas. A las 8:00 pm todavía había policías que montaban guardia para supervisar que ni siquiera quedaran rastros de la sangre derramada.
Ambas notas son versiones. Pero además de su valor periodístico, representan un valioso aporte para encontrar la verdad. Si es que quieren. Maduro y los próceres tienen la palabra.

No hay comentarios:
Publicar un comentario