miércoles, 2 de septiembre de 2009

Lic Miguel Jose Sanz. El Licurgo de Venezuela

Lic. Miguel José Sanz, “El Licurgo de Venezuela”

Eumenes Fuguet B. (*)


Durante el proceso emancipador al lado de los soldados de la patria, destacaron muchos civiles que aportaron sus ideas y experiencias en la elaboración de Actas, Reglamentos e importantes documentos que sirvieron de pedestal a la naciente República. Gracias a esos prohombres, de la noche de la colonia surge la luz de la independencia. De ese grupo de distinguidos civiles, es digno mencionar al licenciado Miguel José Sanz, muy apreciado por sus amplios conocimientos jurídicos y educativos. Nacido en Valencia en la hoy calle Montes de Oca, el 1ro de septiembre de 1756, hijo del canario Francisco Antonio Sanz y Doña Francisca Hidalgo; realiza sus estudios elementales en el terruño natal para seguir leyes en la Real y Pontifica Universidad de Caracas, pudiendo viajar a la isla de Santo Domingo en 1778, regresando con el titulo de abogado con la disposición de dedicarse a la docencia en la Universidad de Caracas y ocupar diferentes cargos en la administración colonial, entre ellos el de Relator del Tribunal de la Real Audiencia en 1786 a raíz de su creación; año cuando se casa con Alejandra Fernández Andrade procreando dos hijas. Su capacidad intelectual le hace merecedor en 1790 al cargo de presidente de la Academia de Derecho Público y español y del Montepío de Abogados, ubicada en su casa- hoy esquinas Cují a Salvador de León. En 1793 es designado Asesor del Real Consulado. Preocupado por la divulgación de los artículos referidos a su especialidad y a la educación, con el Dr. Francisco Espejo (1758-1814), motivó la traída de una imprenta, sin llegar a materializarse la solicitud. Amigo de la familia Bolívar Palacios, a la muerte de Don Vicente fue Curador ad litten del niño Simón; por cierto la historia y tradición nos relata que en una ocasión le dijo al inquieto menor “barrilito de pólvora”, recibiendo la respuesta de “no me toque porque exploto”; en otra oportunidad mientras almorzaban, manda a callar al niño mientras hablan los mayores, al observar que no ingería alimento alguno, Sanz le pregunta el porque; contestando el párvulo “Ud. me dijo que no abriera la boca”. En 1800 el capitán general le encomienda a Sanz redactar “las ordenanzas municipales de Caracas”, actividad recopilada en diez libros manuscritos. El estudioso francés Francisco Depons (1751-1812) conocedor de Sanz lo denominó “El Licurgo de Venezuela” recordando al gran filósofo griego. En 1809 fue expulsado de Venezuela, permaneciendo en Puerto Rico hasta septiembre de 1810, fecha cuando se incorpora con entusiasmo en la nueva administración surgida el 19 de abril, manteniendo gran amistad y afinidad con el Precursor llegado el 10 de diciembre. Junto a José Domingo Díaz, Sanz se encarga de la redacción del “Semanario de Caracas”, primer periódico informativo del proceso emancipador. Se considera a Sanz “el primer periodista del área política de Venezuela”. A finales de 1810 realiza serios planteamientos sobre el latifundio pidiendo una “ley agraria”, justa, equitativa y sabiamente meditada. Como Secretario de Estado, Guerra y Marina, le correspondió firmar el Acta de Independencia, junto a los integrantes del triunvirato que formó el Primer Gobierno de la República; acompaña a Miranda en la toma de Valencia el 13 de agosto de 1811, intercediendo para evitar la ejecución de los insurrectos que se rebelaron el 11 de julio por no aceptar la declaración de independencia. Sanz preside la Cámara Provincial de Caracas en 1812, cargo que ocupa por poco tiempo debido a la capitulación de Miranda ante Monteverde el 25 de julio de ese año. Sanz es detenido para soportar encadenado y con pesados grillos hasta junio de 1813 los calabozos de La Guaira, Puerto Cabello y Valencia. El aciago año 1814 con motivo de la Emigración a Oriente salida de Caracas el 7 de julio, coloca en situación difícil a este ilustre escritor, prudente, políglota, periodista y prócer civil mártir de la libertad, obligándolo a desplazarse a su hacienda en Capaya cerca de Barlovento. Cuando se dirigía apresuradamente el 13 de julio al puerto cercano sus valiosos documentos se pierden, originando gran vacío de una verdadera fuente de información sobre la historia y la educación. Sanz pudo llegar el 29 de agosto a la isla de Margarita. A petición del general José Félix Ribas regresa a Tierra Firme, incorporándose al ejército de oriente como Consejero de Guerra; este digno servidor que había abandonado la tribuna por la lucha emancipadora fallece en el combate de Urica el 5 de diciembre de 1814, dejando honda huella por su brillante hoja de servicios en beneficio de la jurisprudencia y de la educación. Un monumento de Sanz en el Colegio de Abogados de Caracas, recuerda a su fundador. El conocido viajero alemán Alejandro Humboldt (1769-1859) diría:”Puede hacerse viaje a Tierra firme por conocer y tratar al licenciado Miguel José Sanz”. El 5 de julio de 1913 al inaugurarse en el Capitolio Federal la Galería de siete Ilustres Personalidades entre ellos Sanz, José Gil Fortoul, orador en esa ocasión dijo; “La República deja los errores de sus antepasados en el piadoso silencio del sepulcro. La República es madre, y de sus hijos no recuerda en este día, sino las acciones nobles y heroicas”.

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